martes, 6 de noviembre de 2012

Mozart, el genio

Siempre me han interesado la vida de los músicos: ellos expresan en sus composiciones lo que muchas veces no podemos expresar con palabras. El mundo de la afectividad y de los sentimientos no es un mundo que podamos catalogar racionalmente. Y sin embargo alegrías y penas, amores y desamores, pasiones y anhelos forman parte de la complejidad de la vida, y no podemos intentar comprender  nuestra existencia sin intentar imbricar los aspectos racionales e irracionales de la misma.

Mozart fue un genio en un sentido estricto de la palabra. Mientras estaba muriendo estaba componiendo su famoso Requiem,con la convicción de que sería su oración funebre. Es una de las piezas de música más enigmática, sobre todo por los mitos y las controversias que lo rodean, especialmente en torno a cuanto había compuesto Mozart de ella antes de su fallecimiento.

Si se sabe seguir el texto en latín de la letra es llamativa la capacidad de traducir el espíritu de la oración a sonidos profundos que expresan casi lo inefable: la solemnidad del Juicio, el estremecimiento del hombre y el reconocimiento de su debilidad, el dolor, la culpa y el arrepentimiento y muchos otros afectos del corazón.

Como desgraciadamente ahora no tengo acceso a ningún audio de esa obra de Mozart, os dejo un fragmento -también magistral- de una de sus sonatas.

Imagen de Mozart tomada de Wikipedia
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